El riego agrícola tiene un papel clave a la hora de mantener tus rendimientos ante los desafíos climáticos y contribuir a la seguridad alimentaria.
Con recursos hídricos cada vez más preciados, es esencial optimizar el uso del agua en la explotación, mejorando la eficiencia de cada aplicación del agua y reduciendo el impacto ambiental de la producción agrícola.
Al elegir los sistemas de riego, es importante tener en cuenta varios criterios en función de las necesidades específicas de cada explotación, como el tamaño del terreno, el tipo de cultivo, las condiciones climáticas y el tipo de suelo (incluyendo la presencia de agua subterránea o agua superficial disponible).
Si combinas sistemas como el riego por aspersión y el microriego con tecnologías modernas como los sensores conectados, podrás ajustar el riego con precisión para optimizar el uso del agua y la distribución del agua en tus parcelas, maximizando los rendimientos y logrando un ahorro de agua significativo.
Descubre los sistemas de riego más adaptados a tu terreno y los criterios básicos para tomar una decisión informada sobre el diseño, la instalación y el costo de un sistema adecuado a tu proyecto.
Sistema de riego por aspersión: un método polivalente para los cultivos
El riego por aspersión es un método extendido para la gestión del agua en la agricultura, que simula la lluvia natural y garantiza una distribución uniforme del agua sobre los cultivos.
Destaca especialmente por su flexibilidad, ya que puede adaptarse a varios tipos de suelos, cultivos y topografías reproduciendo un efecto similar al de la lluvia natural.
Sin embargo, se utiliza con mayor frecuencia en los grandes terrenos uniformes de producción agrícola. Veamos los diferentes sistemas de riego por aspersión:
Cobertura integral con aspersores
La cobertura integral consiste en una red fija de tuberías con aspersores espaciados cada 8 metros aproximadamente, con los que se pueden regar los campos y grandes superficies agrícolas simultáneamente.
Este sistema es especialmente adecuado para cultivos de alto valor añadido, como el tabaco, el ajo, el maíz grano y las hortalizas al aire libre. Gracias a este tipo de dispositivos, se puede regar en líneas de largo recorrido que a veces alcanzan cientos de metros, aunque la instalación y el desmontaje requieren mucha mano de obra, especialmente al inicio de la temporada.
En la práctica, la preparación del suelo puede prolongarse hasta junio, cuando pueden empezar a instalarse las tuberías y los demás materiales necesarios para el funcionamiento del sistema.
Una vez que el cultivo está listo para la cosecha, es imprescindible retirar el sistema antes de que pasen las cosechadoras para evitar desperfectos (salvo en el caso de cultivos perennes, en los que la instalación es fija). Por todo ello, como puedes imaginar, este sistema requiere una inversión inicial considerable de tiempo… y dinero.
Enrolladores
Los enrolladores son especialmente adecuados para terrenos muy grandes, como los que se dedican al cultivo de cereales, como el maíz y el trigo. Este sistema móvil funciona con un gran aspersor colocado en un carro, conectado a un carrete enrollador que distribuye el agua a presión. Se mueve lentamente por el terreno, regando a medida que avanza, durante un período que puede alargarse varios


