Sequía en España 2026: así está el balance hídrico por región

2 Sep 2026

Meteorología agrícola
Sequia en España

La reserva hídrica española se sitúa al 64,0 % de su capacidad total. Los embalses almacenan 35.875 hectómetros cúbicos (hm³), un volumen que ha caído en 495 hm³ durante la última semana, el equivalente al 0,9 % de la capacidad total del sistema. Detrás de esta cifra nacional se esconde una España partida en dos: una vertiente Atlántica que resiste bien y una vertiente Mediterránea que empieza a apretar.

Para entender qué hay detrás de estos porcentajes y qué significan sobre el terreno, hemos pedido a Emmanuel Buisson, experto agrometeorológico colaborador de Weenat, que nos ayude a interpretarlos.

El mapa de los embalses, cuenca por cuenca

El patrón es claro: el Cantábrico, el noroeste y el sur atlántico superan ampliamente el 70 %, mientras que Segura, Júcar y Ebro rondan apenas el 53-55 %. Las lluvias de la última semana lo confirman: la estación de Vigo (A) registró la máxima nacional, con 84,1 l/m², mientras la vertiente Mediterránea apenas ha recibido precipitaciones reseñables.

Lo que dice el balance hídrico del suelo

Los embalses miden el agua almacenada, pero para un agricultor lo que realmente importa es el agua disponible en la parcela. Con los datos de la red agroclimática de Weenat (precipitación y evapotranspiración diarias, de enero a agosto de 2026) hemos calculado el balance hídrico acumulado (P-ETP) por comunidad autónoma:

💧 Balance Hídrico en España

Acumulado del 1 de enero al 1 de septiembre de 2026 (Precipitación – ETP)

Déficit Hídrico (mm) :
0 a -70
-70 a -110
-110 a -135
-135 a -145
-145 a -160
Datos de Meteo Vision desarrollados por Weenat

Consecuencias para el campo: calor extremo y sequía en el campo

El descenso de los embalses no es un dato aislado: llega tras el verano más cálido registrado en España desde que existen registros (1961), según la AEMET. Junio de 2026 fue 3,2 °C más cálido de lo normal y solo dejó el 39 % de las precipitaciones habituales; julio, con 2,6 °C por encima de la media y apenas el 26 % de lluvia, ha sido el mes más cálido y seco de toda la serie histórica, no solo entre los julios. El país ha encadenado tres o cuatro olas de calor, con máximas de hasta 44-45 °C en Murcia, Granada o el valle del Guadalquivir.

Esta combinación de calor extremo y sequía en España ya se refleja en la cosecha. La Comisión Europea ha recortado su previsión de producción de cereales para la UE-27 a 262,8 Mt para la campaña de 2026 (-9,3 % respecto a 2025), y España figura entre las zonas con mayor déficit de lluvias. Según las estimaciones trasladadas por Unión de Uniones, Castilla y León, primera comunidad cerealista del país, puede llegar a perder hasta el 40 % de la producción prevista; en Castilla-La Mancha y Andalucía las pérdidas rondan el 30 %. El calor adelantado en primavera aceleró la maduración de los cultivos y limitó el llenado del grano, justo cuando más agua necesitaban.

Sobre el terreno, el estrés hídrico prolongado afecta a los cultivos en varios frentes:

  • Reducción de rendimiento y calidad: menor tamaño y turgencia de frutos y hojas, con riesgo de pérdida total en los casos más severos.
  • Adelanto y acortamiento de los ciclos: el calor extremo fuerza una maduración prematura que recorta la fase de llenado de grano o fruto.
  • Mayor vulnerabilidad a plagas y enfermedades: los cultivos debilitados por la falta de agua ven comprometidas sus defensas naturales.
  • Degradación del suelo: la falta de humedad, combinada con temperaturas elevadas, altera la actividad biológica del suelo y dificulta la absorción de nutrientes.

Qué implica para la campaña que viene

Para Emmanuel Buisson, la lectura práctica de estos datos se resume en tres puntos:

  • Priorizar el riego de precisión en las cuencas del Segura, el Júcar y el Ebro, donde el margen de reserva es más estrecho y cualquier retraso de las lluvias de otoño tensionará aún más el sistema.
  • No confiarse en las cuencas «cómodas»: una reserva del 70-78 % en el embalse no impide un déficit hídrico marcado en el suelo, como muestran los datos de Cataluña, Andalucía o el País Vasco.
  • Seguir de cerca la evolución semana a semana, porque el desequilibrio entre vertiente Atlántica y Mediterránea puede acentuarse si el patrón de lluvias de este verano se repite en el otoño.

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