A día de hoy, cada vez más agricultores utilizan herramientas de asistencia a la toma de decisiones como Irré-LIS, Vintel, Netirrig o las sondas tensiométricas de Weenat para controlar el riego con precisión por dos razones:
- por una parte, porque la normativa sobre el uso de recursos hídricos tiende a endurecerse con los años: en estas condiciones, ahora más que nunca, los agricultores tienen que asegurarse de que solo utilizan el agua que tienen cuando la planta realmente lo necesita;
- por otra parte, por la subida del precio de la electricidad, de los carburantes y del material: al optimizar el suministro de agua, los agricultores que controlan el riego pueden mejorar el rendimiento económico de sus explotaciones.
Para controlar el riego, los agricultores tienen varias opciones, pero una de las herramientas más conocidas a día de hoy sigue siendo el balance hídrico.
Comprender la importancia del balance hídrico es fundamental para garantizar la disponibilidad de agua en cualquier período de tiempo y hacer frente a los efectos del cambio climático sobre los recursos hídricos.
¿Qué es un balance hídrico?
El balance hídrico es una herramienta de gestión técnica con la que se puede consultar el estado de la reserva hídrica del suelo gracias a una ecuación matemática. El concepto de balance hídrico se refiere a la relación entre la cantidad de agua que entra y sale de un sistema, ya sea una parcela agrícola, una cuenca hidrográfica o un acuífero, en un período de tiempo determinado.
En concreto, sirve para calcular (en milímetros) la diferencia entre la circulación de agua que entra (precipitaciones, riego, agua subterránea, etc.) y la que sale (evapotranspiración, escorrentía, extracción de agua, etc.) en un período de tiempo determinado. Este equilibrio entre entradas y salidas determina la cantidad de agua disponible para los cultivos en cada momento.
Con el análisis de los resultados del balance hídrico se puede comprobar que el suministro de agua es suficiente para no provocar estrés hídrico pero no demasiado abundante, en cuyo caso se correría el riesgo de saturar el suelo. Así podrás responder con serenidad a las dos grandes preguntas del riego: cuándo y cuánto regar.
La importancia del balance hídrico radica también en su capacidad para anticipar situaciones de déficit o sequía, especialmente en un contexto de cambio climático donde la disponibilidad de agua dulce se ve cada vez más comprometida en España y en toda Europa.
Al final de la temporada, el balance hídrico te mostrará las necesidades y el suministro de agua a escala de una explotación o de un terreno. Se trata de una herramienta valiosa para hacer el balance de tu campaña, ya que conservarás un rastro de los períodos deficitarios o excedentarios y entenderás mejor la reacción de los cultivos a los episodios meteorológicos atravesados.
¿Cómo funciona el balance hídrico?
Para realizar un balance hídrico, tienes que conocer varios datos sobre tus terrenos. Cuanto más precisos sean tus datos, más fiables serán los resultados de tu balance. Los factores que intervienen en el cálculo incluyen las precipitaciones, la evaporación del agua, la humedad del suelo, el volumen de agua almacenada y las condiciones climáticas locales.
1. Estimar la reserva hídrica del suelo
La primera etapa consiste en calcular la reserva útil de agua, es decir, la cantidad de agua que puede almacenar el suelo y podrán usar los cultivos. Para ello, necesitas saber de qué tipo es tu suelo. La capacidad de almacenamiento de agua varía considerablemente según la composición y la estructura del suelo, así como la profundidad de la capa freática.
En las páginas web de institutos técnicos y organismos agrícolas, encontrarás tablas para conocer tu reserva útil de agua en función del tipo de suelo. Para obtener datos más precisos, también puedes medir la reserva útil de agua haciendo un análisis de suelo.
2. Calcular el consumo hídrico de tus plantas
¿Conoces la reserva fácilmente utilizable de tus terrenos? Ahora necesitas calcular la cantidad de agua que consumen tus plantas.
Para ello, utilizamos otra noción agronómica: la evapotranspiración potencial (ETP), es decir, la suma de la evaporación del agua que contiene el suelo y la transpiración del agua de las plantas. La ETP varía en función de las condiciones climáticas, la temperatura, la humedad del aire y la radiación solar, por lo que su cálculo preciso es esencial para una evaluación fiable del balance hídrico. Puedes conseguir estos datos en páginas web meteorológicas especializadas o en la aplicación de Weenat.
Para mejorar el resultado en función de la etapa de tus cultivos, multiplicamos la ETP por un coeficiente de cultivo (Kc), cuyo valor varía en función del tipo y de la etapa en la que se encuentren.
Podrás encontrar estos coeficientes en las páginas web de institutos técnicos y organismos agrícolas. Así conseguimos la evapotranspiración máxima (ETM).
¿Cómo se calcula el balance hídrico?
Una vez que tengas toda la información necesaria para calcular el balance hídrico, solo tendrás que resolver la ecuación.
Puedes automatizar el cálculo con algunas herramientas, como Irré-LIS, Vintel o Netirrig, pero si no tienes ninguna de ellas, tendrás que hacerlo manualmente.
La fórmula para calcular el balance hídrico es la siguiente:
Reserva hídrica el día X = reserva hídrica el día X-1 + lluvias + riego − evapotranspiración máxima − escorrentía
Este método de evaluación permite controlar en todo momento la relación entre recursos hídricos disponibles y la demanda real de los cultivos, teniendo en cuenta tanto las entradas naturales, como las precipitaciones y el agua subterránea, como las salidas por evaporación, escorrentía superficial y extracción de agua para riego.
Con el resultado que obtengas podrás controlar el riego asegurándote siempre de que las existencias de agua en tus terrenos se encuentren entre la capacidad del campo y el límite inferior de la reserva fácilmente utilizable.
En resumen, el balance hídrico es una herramienta excelente para consultar la variación de las existencias de agua de tus terrenos y decidir cuál es el mejor momento para activar o detener el riego. Su principal limitación es que la calidad y precisión del cálculo depende directamente de la exactitud de los parámetros de entrada: tipo de suelo, coeficiente de cultivo, datos de precipitación y valores de evapotranspiración potencial.
La buena noticia es que si el balance hídrico no satisface tus necesidades, también existen otros métodos para controlar el riego.
Otras soluciones complementarias al balance hídrico
Las sondas de control: una alternativa de primera
Para ayudar a los agricultores a optimizar el suministro de agua, Weenat ha desarrollado una sonda capacitiva y tensiómetros conectados. Estos sensores se instalan lo más cerca posible de tus cultivos y miden con precisión el estado hídrico del suelo. A diferencia del balance hídrico, que estima la disponibilidad de agua a partir de cálculos, las sondas de Weenat miden directamente la humedad del suelo y la tensión hídrica en tiempo real, ofreciendo datos de mayor calidad y precisión para la gestión del riego.
Gracias a la aplicación de Weenat, puedes acceder a todos los datos de las sondas en tiempo real desde tu teléfono u ordenador. Además, Weenat ha desarrollado dos herramientas de asistencia a la toma de decisiones simples y eficaces.
Umbrales hídricos de la aplicación de Weenat
Basándose en el tipo de suelo y los datos medidos por las sondas, los umbrales hídricos te indicarán cuál es la situación del suelo: saturación, confort, vigilancia o estrés.
Es más, en caso de cambio de umbral, la aplicación de Weenat te avisará inmediatamente por correo electrónico o mensaje de texto, para que sepas exactamente cuándo y cuánto tienes que regar. De este modo, podrás reaccionar antes de que el déficit hídrico impacte negativamente en el rendimiento de tus cultivos o provoque un desequilibrio en el ciclo del agua de tus parcelas.
Para ayudarte a hacer tu balance de riego al final de la temporada, todos los datos de las sondas se conservan sin límite de tiempo en el historial de la aplicación de Weenat.
Weedriq, la herramienta para planear el riego
El riego es ante todo una cuestión de previsión. Para ayudar a los agricultores a optimizar los suministros, Weenat también ha desarrollado Weedriq, la primera herramienta de asistencia a la toma de decisiones que es capaz de indicarte con precisión la variación del estado hídrico del suelo durante los próximos 7 días. Weedriq combina los datos históricos de las sondas, las condiciones climáticas locales y las previsiones meteorológicas para simular la evolución de la disponibilidad de agua en el suelo, ayudándote a anticipar la demanda hídrica de tus cultivos y a planificar los aportes de riego con máxima eficiencia.
Con Weedriq, la gestión de los recursos hídricos de tu explotación se vuelve más sencilla, más precisa y más sostenible, un aspecto esencial en un contexto de cambio climático y de creciente presión sobre los acuíferos y las cuencas hidrográficas de España.



